La Petite Carlota, una Carlota pequeña


Chica Carlota es otra de las aldea que surgieron en los momentos iniciales de la vida del municipio carloteño, siendo por entonces conocida también como Petite Carlota, lo que recuerda sin duda el bien conocido origen extranjero, y sobre todo francés, de la población asentada en el lugar. Se llamó, en diminutivo, igual que la colonia madre, La Gran Carlota, porque fue la primera aldea en crearse.
En los alrededores de Chica Carlota se localizan algunos yacimientos arqueológicos de época prehistórica, tartésica y romana. Tras el vacío de información durante buena parte de la Edad Media, es posible que desde la etapa bajomedieval cristiana (siglos XIII al XV) las tierras donde hoy se sitúa esta aldea se englobaran en la llamada dehesa de las Marranas o en el cortijo de Los Pinedas, pues si atendemos a los planos antiguos del término de La Rambla estas dos fincas, que pertenecían a dicho término, parece que se localizaban por la zona donde luego se emplazaría la aldea de Petit Carlota.
Así pues, al igual que el núcleo matriz de nuestro municipio -La Carlota-, el nombre de esta aldea deriva del monarca responsable de su creación, que no es otro que el rey Carlos III. Como ya ha señalado Mª del Olvido Hidalgo y hemos indicado para el caso de La Carlota, es equivocada la creencia de uqe ese nombre fue puesto en honor a una hija del rey llamada Carlota, pues Carlos III no tuvo ninguna hija con tal nombre. La Carlota era una denominación derivada del castellano Carlos, mientras que La Carolina derivaba del mismo nombre del rey en latín: Carolus. Por su parte, la palabra que antecede al nombre de esta aldea hace referencia a que era un núcleo que, a pesar de tener un mismo origen y aspecto que La Gran Carlota, era más pequeño que ella, de ahí que en principio se le denominase Petite Carlota para diferenciarla, pues fue la primera aldea carloteña en construirse. La palabra “petite” es francesa y significa “pequeña”, lo que se debe a que en e a aldea abundó en su origen la población de esa procedencia. Julio Caro Baroja opinaba que en épocas de reacción antifrancesa el nombre francés le pudo ser cambiado al español, especialmente de 1808 a 1814, años de la guerra contra el invasor francés. Según Adolfo Hamer, el de Petite Carlota fue un nombre puesto por esos primeros colonos franceses, no por las autoridades, ya que hasta el último cuarto del siglo XIX se vacilará en la forma de denominarla. Por su parte, los españoles prefirieron llamarla de varias maneras: La Carlita, Pequeña-Carlota (así la llaman Casas-Deza, Madoz y Cosano) o Chica Carlota, triunfando finalmente este último nombre, que a veces se abrevia simplemente como “La Chica”. Aunque puede parecer que el nombre de Chica Carlota no es apropiado o que es vulgar, eso carece de fundamento, pues si ojeamos nuestro Diccionario de la Lengua Española, la palabra “chico/a” es un adjetivo sinónimo de “pequeño/a”. Por tanto, es lo mismo nombrarla Pequeña Carlota que Chica Carlota, aunque este último es hoy su verdadero nombre oficial.

MARTÍNEZ CASTRO, A., La Carlota. Evolución histórica de un territorio, Córdoba, 2010. pp. 268-270.