Una ilusión intacta

En la mañana del 5 de enero, sus majestades los Reyes Magos de Oriente carloteños, se desplazaron hasta la residencia de mayores José Lázaro, para amenizar a los mayores allí instalados. Los Reyes y los pajes fueron visitando las distintas salas en las que se acomodaban los mayores, a quienes les llevaron un regalo doble. El menos de los importantes fue un detalle, en forma de objeto y el más valioso, el de su recuerdo y su presencia en ese día tan especial.
Fue poquito el rato, de apenas una hora, pero, por esos sesenta minutos, aquellos hombres y mujeres refrescaron su memoria con sus recuerdos más felices, con sus ilusiones de la niñez en el día en el que los reyes dejaban regalitos en mayor o menor medida. A veces, la intención cuenta más que el detalle, y esta ocasión, contó todo. Porque el mejor regalo no consiste en objetos voluminosos, sino en las mejores intenciones, como las que tuvieron sus majestades en el centro de El Yate.

De los mayores, a los más pequeños
Y es que pese al dicho de que los Reyes solo trabajan un día al año, en ese día su agenda es bastante apretada puesto que tras la visita a la residencia de ancianos, sus majestades acudieron al salón de actos del Ayuntamiento de La Carlota para recibir las cartas de los más pequeños. Durante algo más de dos horas, cientos de carloteños acudieron al consistorio para hacer entrega de la carta con sus deseos para la noche directamente a sus majestades.