El Tejar de los Hermanos Rodríguez

Juan Rodríguez Espinar
Co-propietario del Tejar Hnos. Rodríguez.

Juanito “El Cantarero” está casado y tiene dos hijas, 51 años de edad, profesionalmente se ha dedicado a las faenas agrícolas y a la construcción, aunque recuerda las temporadas veraniegas en el tejar, ya que su familia se ha dedicado tradicionalmente a este oficio.

Los Hermanos Rodríguez han heredado de sus abuelos el oficio artesano de trabajar y construir objetos con el barro, entre los que podemos mencionar: tejas, ladrillos, cántaros, macetas, etc., el lugar era conocido desde antaño como el tejar, aunque no sólo se fabricaban tejas.
Las Tejas se hacían inicialmente con un torno, y se elaboraban manualmente una a una, este negocio fue en declive, después de la aparición de las chapas industriales de uralita, que abarataban el precio de las construcciones.

Pregunta. ¿De donde conseguís el barro que estáis utilizando?

Respuesta. Este barro lo traíamos de Écija, pero también nos proveíamos de las canteras que hay en El Arrecife pero tras la protección de aquellos terrenos de dehesa, finalmente lo estamos consiguiendo de Guadalcázar, siempre trabajamos con barros de la zona nuestra.

P. ¿Nos puede decir como es el proceso de elaboración del barro y de los productos que fabrican?

En un principio se vierte un 70% de la mezcla final de barro con agua, en la máquina mezcladora, se deja que el barro tome el agua, es cuando se añade el correspondiente 30% de lima para elaborar la masa definitiva, una vez bien batido en está máquina.
Antiguamente se le añadía a esta mezcla algo paja, pero el barro que utilizamos tiene una alta concentración de hierro y por lo tanto no necesita más refuerzo para tomar el cuerpo que necesita.

Una vez terminada la masa se coge en porciones para trabajar con el, que reciben el nombre de “peces”, y con estos ya comenzamos a introducir cantidades aproximadas hasta llenar la “gavera”, una y otra vez, repitiendo este proceso hasta terminar con toda la masa.


Una vez que las piezas o ladrillos se secan como mínimo un día, los últimos que se hagan, se introducen en el horno, de manera que siempre queden espacios entre ellos para que el calor llegue a todas las partes de la pieza; en nuestro horno caben 16.000 ladrillos, y fabricamos unos 1.600 al día, por lo que tenemos que trabajar durante unos 10 días para poder llenar el horno.
Una vez el horno lleno, procedemos a cerrarlo herméticamente, sellando los ladrillos a cocer por una capa de ladrillos industriales, para reservar a los nuestro de las impurezas del fuego.
Comenzamos encendiendo la candela en un extremo, esta con leña natural de olivo o encina, y paulatinamente la vamos extendiendo hacia el otro extremo del horno, conforme se va adquiriendo una temperatura aproximada de unos 800 º C. Este procedimiento se realiza con una máquina desde lo alto del horno, a través de unos conductos, introduciendo como combustible orujo de aceituna que es el que desplaza la combustión hasta conseguir la temperatura adecuada en la totalidad del horno.
El tiempo aproximado que se tarda en hacer un horneado es de un día, tras lo cual, es necesario esperar unos dos días antes de poder abrir el horno para poder sacar el ladrillo ya cocido.


Ladrillos colocandose dentro del horno.


Terraza del horno por donde se introduce el orujo


Máquina del horno que se desplaza por la terraza.

P. ¿Cuáles son los productos que realizáis en la actualidad?

R. Ladrillo, en tierra o en tabla, en diferentes medidas, lozas también en diferentes medidas, y también elaboramos algún tipo de piezas de ladrillo con terminaciones exclusivas o por encargo.


ladrillo hecho sobre tabla para conseguir una terminación más fina.


Lozas.


Ladrillos con borde redondeado y piezas especiales

P. ¿Cómo están ahora las ventas?

R. Recientemente nos hemos tenido que trasladarnos a estas nuevas instalaciones, esto a supuesto un paréntesis de varios años sin producción, por lo que hemos perdido gran parte de nuestros clientes, esto unido al bajón que esta experimentando el sector de la construcción ha provocado que las ventas se desplomen, este año tenemos en stock casi la totalidad de nuestra producción. Cuando en otras campañas prácticamente era sacar los ladrillos del horno y casi calientes se los llevaban.

Nos parece una actividad muy interesante la que ustedes estáis realizando, y esperamos que las perspectivas del sector mejoren y ustedes puedan continuar con este oficio tan tradicional.